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lunes, 20 de diciembre de 2010

PENSAMIENTO CRISTIANO

CREER ES PENSAR.


Nadie desea un cristianismo frio, triste e intelectual. Pero será que eso significa que tenemos que evitar a toda costa el “intelectualismo”? ¿La experiência en Él es lo que realmente importa, o lo es la doctrina? Muchos estudiantes cierran sus mentes como cierran sus libros, convencidos de que el intelecto compite sólo un papel secundario, en la vida cristiana. Hasta que punto tienen ellos razón? Cual es el lugar de la mente en la vida del cristiano iluminado por Espíritu Santo?.

Por ejemplo, hasta que punto debemos apelar a la razón de las personas en nuestra presentación del evangelio? La fe implica algo completamente irracional? El sentido común tiene algún papel a desempeñar en la conducta del cristiano?

Lo que Pablo escribió acerca de los judíos no creyentes de su tiempo podría ser dicho, creo, con respecto a algunos creyentes de hoy: “Porque les doy testimonio de que ellos tienen celo por Dios, sin embargo no tienen comprensión”. Muchos tienen celo sin conocimiento, entusiasmo sin esclarecimiento. En otras palabras, son inteligentes, pero les falta orientación. Doy gracias a Dios por el celo. Que jamás el conocimiento sin celo tome el lugar del celo sin conocimiento! El propósito de Dios incluye los dos: el celo dirigido por el conocimiento, y el conocimiento inflamado por el celo. Es como el Dr. John Mackay dijo, cuando era presidente del Seminario de Princeton: “La entrega sin reflexión es fanatismo en acción, pero la reflexión sin entrega es la parálisis de toda acción”.

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