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viernes, 27 de agosto de 2010

ES CUESTION DE CUESTIONAR.

Día 1

Te preguntaste alguna vez porque crees lo que crees, imagínate si hoy volviéramos a hacer esa pregunta que obligó a muchos padres a inventarse la historia de la cigüeña o de la abejita y la flor, o del muy temido y clásico de clásicos “el coco”, ¿Por qué?, si, esa es la pregunta de la que hablaba para los que se perdieron, y este cuestionamiento no se trata simplemente de sacar a la luz la flagelación intelectual a la que voluntariamente nos hemos sometido, no se trata de hacer simplemente una anárquica afirmación a los cuatro vientos, porque somos excelentes proclamadores de errores doctrinales y procedimentales de la Iglesia, pero miopes constructores de soluciones, pero ese es otro tema. ¿Por qué?, que buena pregunta, porque creer en todo lo que nos dicen y como nos dicen que es, no hablo de un engaño masivo perpetrado por una mente siniestra, como algún hermano con delirio de persecución pueda llamar, no cuestiono las predicas que escuchas, ni a quien las dá, pero si cuestiono a quien las escucha y como las escucha, te tomaste el trabajo alguna vez de “oír” bíblicamente, implica poner atención, y también implica un análisis de lo oído.

Inquirir no es precisamente una práctica normal en los cristianos en general, nos da pereza.

Preferimos “creer” todo lo que nos dicen, so pretexto de fe o de obediencia o sujeción, pero olvidamos que Lucas en el libro de los hechos relata la historia de los de Berea (Hechos 17:10,11) y aclara que “por eso” muchos creyeron. Nos gusta entronizar a las personas, esas que si se dan el trabajo de leer o de estudiar, o de prepararse, nos relacionamos con Dios por medio de ellos, es una aberración pensar en un cura o un padre intermediario, pero nos resulta más fácil creer en los “ungidos”, repito no critico a los ministerios que se levantan, pero si critico a los que dependen de esos ministerios para relacionarse con Dios.

¿Hace cuanto que no cuestionas? ¿Hace cuanto que no te preguntas porque?

Este es un llamado desesperado a pensar, a cuestionar a preguntarnos ¿por qué?

A.W. Tozer dice algo tan maravilloso en su libro “el conocimiento del Dios Santo”:

“pensamos porque creemos, no creemos porque pensamos”.

Dios te bendiga.

Carlos.

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